Tan acostumbrado a no ser, a desconfiar, a no ganar.
El mar se te abrio una vez, se te abrio para no parar y vos no te despertaste lo arruinaste una vez más.
Saber elegir es lo que cuesta más, sentis la electricidad y no la sabes llevar, te quema, te paraliza y no te deja funcionar, ese miedo a estar mejor.